Cómo reconocer las huellas de un corzo (Capreolus capreolus)

La huella del corzo (Capreolus capreolus)

Reconocer las huellas de un corzo es una práctica habitualmente sencilla. Las huellas son relativamente pequeñas, las más pequeñas de los ungulados ibéricos (y europeos). Tienen forma de corazón (en desplazamiento al paso) y se muestran alargadas y levemente asimétricas. Cuando corre o salta (huida) hay mucha separación entre pisada y pisada, mostrando la huella las marcas de las pezuñas mucho más abiertas (desde paralelas a divergentes), especialmente las de las patas delanteras.

En las huellas de las patas delanteras se pueden llegar a marcar las pesuñas traseras (guardas o pezuñas secundarias, dedos 2º y 5º) si el sustrato es el adecuado (por ejemplo, barro o nieve), siempre y cuando la pisada se hunda suficientemente en el terreno. En este caso, las huellas de las guardas quedarían a unos 2,5 – 3 cm del borde interior de las pesuñas delanteras y alineadas con ellas.

El corzo suele moverse fundamentalmente al paso, quedando habitualmente la huella de la pata trasera sobre la delantera.

El tamaño de la huella, sin contar con las guardas, es de unos 4,5 – 5 cm de largo por unos 3,5 cm de ancho.

Huella de corzo (Capreolus capreolus) en la nieve y en umbral blanco & negro

Huella de corzo (Capreolus capreolus) en la nieve y en umbral blanco & negro

Bibliografía

Puedes consultar bastante información sobre huellas y señales en la Guía virtual de los indicios de los mamíferos de la Península Ibérica, Islas Baleares y Canarias. Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (SECEM).

Escrito por: Antonio Fernández Martínez

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